La pubalgia es una lesión compleja que se manifiesta como un dolor crónico en la zona púbica y/o en la ingle. Es muy frecuente en deportistas, sobre todo en aquellos que practican disciplinas con cambios bruscos de dirección, aceleraciones y movimientos explosivos, como el fútbol, el hockey o el rugby.

Bajo este término se incluyen diferentes entidades, como la llamada “hernia deportiva” o el síndrome de dolor inguinal-púbico, y su origen suele estar relacionado con tendinopatías de los aductores, el recto abdominal o el iliopsoas, así como con una debilidad de la pared posterior del canal inguinal.

 

Clasificación de la pubalgia

Según el consenso de Doha, la pubalgia se puede dividir en distintas categorías según la zona afectada:

  • Dolor relacionado con aductores.
  • Dolor relacionado con el pubis (osteítis pubis).
  • Dolor inguinal, sin hernia evidente.
  • Dolor relacionado con el iliopsoas.
  • Dolor intrarticular de cadera (por ejemplo, en casos de impingement femoroacetabular).

 

Factores de riesgo

Los principales factores que predisponen a la pubalgia son:

  • Práctica de deportes con alta exigencia física (fútbol, hockey, rugby…).
  • Desequilibrios musculares.
  • Debilidad abdominal o de aductores.
  • Alteraciones biomecánicas de la cadera.
  • Antecedentes de lesiones previas en la zona.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de la pubalgia es principalmente clínico, es decir, se realiza mediante la historia del paciente y la exploración física:

  • Dolor al palpar la zona del pubis, aductores o recto abdominal.
  • Dolor durante pruebas de resistencia o estiramiento.

Además, es fundamental descartar otras patologías, como problemas intraarticulares de cadera o hernias verdaderas.
En algunos casos, se utilizan pruebas de imagen:

  • Resonancia magnética, para identificar lesiones tendinosas y descartar otras causas.
  • Ecografía dinámica, útil cuando se sospecha debilidad en la pared posterior inguinal.

 

Tratamiento: la clave está en la fisioterapia

En la mayoría de los casos, la pubalgia se trata de manera conservadora, es decir, sin necesidad de cirugía. El primer paso es un reposo relativo, reduciendo o modificando la actividad que provoca el dolor.

En nuestra clínica abordamos la pubalgia con un tratamiento fisioterapéutico completo que incluye:

  • Fortalecimiento progresivo de la musculatura abdominal, aductora y del core.
  • Reeducación neuromuscular, corrigiendo desequilibrios biomecánicos.
  • Terapia manual para reducir la tensión y mejorar la movilidad.
  • Movilización articular y de tejidos blandos.
  • Plan de readaptación progresiva al deporte, siempre supervisada.

La mayoría de pacientes experimentan una evolución favorable en pocas semanas. La cirugía solo se contempla en casos resistentes, cuando el tratamiento conservador no ha dado resultado tras al menos 12 semanas de rehabilitación.

 

Si notas dolor persistente en la ingle o el pubis, no lo ignores. Una detección temprana y un plan de rehabilitación individualizado pueden marcar la diferencia entre un problema crónico y una recuperación completa. En nuestras clínicas Amerguín te ayudamos a volver más fuerte y con menos riesgo de recaídas.

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